domingo, 28 de febrero de 2010

Nudos

Los nudos complicados- dijo la modista- son aquellos que no se ven.

viernes, 26 de febrero de 2010

Andrea en el Vacio. Fragmento

- Qué chiquilla tan distinta a mí- se decía-. Hemos vivido juntas tantos años y nunca he sido capaz de entenderla del todo. De lo poco que sé es que la encanta salir a bailar, que es muy nerviosa, y que tiene un corazón inmenso, capaz de dar cariño a todo el que lo necesite. Afortunado será el muchacho que sepa cómo conquistarla. Porque, por otro lado, mi Maribel es muy reservada, y no es fácil saber en que está pensando, o lo que desea. Es inquieta y muy nerviosa, tal vez sea ese su único defecto. Pero tiene una gran virtud, quizá la mayor que pueda encontrarse, y es que es muy risueña. Todo le hace reír. Así era de pequeña, y afortunadamente no ha cambiado, aun cuando motivos ha tenido para entristecerse; tantos motivos... siempre ha sabido encontrar la parte absurda a todo, y ha hallado la forma de reírse de cualquier conflicto. Me encanta su carácter, sí, ojalá pudiese ser igual a ella...

martes, 23 de febrero de 2010

Heridas Profundas.

- ¿Puede más un beso que una espada?- Pregunté, riendo.
- Sin duda- dijo- pues produce una herida más profunda.
- Pero el daño físico será menor- repliqué.
- De algunas cicatrices- añadió, guiñando un ojo-, no se sana jamás.

lunes, 22 de febrero de 2010

Viajero

No soy el gigante de barro
que vive tumbado
debajo de un arbol,
mirando su hogar.

Soy sólo un viajero
que piensa en silencio
coplas de otros tiempos,
camino del mar.

domingo, 21 de febrero de 2010

Nunca.

Nunca he pedido cumplirlos,
y no espero merecerlos,
sólo quiero, al acabar el día,
seguir tejiendo mis sueños.

sábado, 20 de febrero de 2010

Pretendo Alcanzar al Viento

Pretendo alcanzar al viento
para preguntar mis dudas:
Por qué se lleva las nubes.
Por qué arrastra el aroma.
Por qué las hojas le huyen.
Por qué me siento tan solo.
Por qué nunca me responde.
Por qué no lo puedo alcanzar.

viernes, 19 de febrero de 2010

Una Tarde

Una tarde de verano
abrí los ojos,
tumbado a la sombra
dormida de un olmo.
Y el viento trajo
aroma de tierra,
sabor a barro.

Una tarde caí,
sin esperanza.
El otoño me dio
sus hojas pardas.
Hojas que llegan
repitiendo mi nombre
mientras que vuelan.

Una tarde tan fresca,
entre mis dedos
una linda muchacha
me daba besos.
Bajo una encina,
sonrisas, placer,
miel y semillas.

Una tarde de lluvia,
pelo tan negro,
el viento se esparce
entre mis dedos.
Le dije: ¡Espera!
Que aún es pronto
para la tierra.

Una tarde azul,
dos caminantes
pisando las hojas
que trae el aire.
Mientras, debajo,
con alegre semblante,
comen gusanos.